lunes, 22 de noviembre de 2010

¿La Revolución Francesa fue el comienzo de una nueva Era, la Edad Contemporánea?

  1. Lee el texto y resume en pocas líneas de que trata.

La revolución Francesa junto a acontecimientos de diversas importancias produjo cambios y avances en la sociedad, en la industria, en el comercio… Estos cambios y avances dieron paso a la Edad Contemporánea.
Se extendió el pensamiento ilustrado. Como en todas las revoluciones, no se produjeron cambios radicales por el simple hecho de que no es posible. Pero sí que cambió que vivieran bien sólo los ricos, ya que todo el pueblo se puso en contra de esta organización social, y no les quedo más remedio a los monarcas que cambiar la forma de vida.

  1. Comenta los argumentos  que muchos historiadores (la historiografía francesa, principalmente) sostienen que la Revolución Francesa marca el inicio de una nueva Era, la "Edad Contemporánea".

Muchos historiadores sostienen que la Revolución Francesa marca el inicio de una nueva Era, la “Edad Contemporánea”. Ellos creen que realmente a partir de la Revolución Francesa comienza esta nueva Era, porque se basan en que empezaron a surgir otros acontecimientos, entre los que destacan el nombramiento de George Washington como primer presidente de los EE.UU., el descubrimiento de la máquina de vapor, que ayudará a evolucionar en la industria, el nacimiento de una nueva nación en América y además el desarrollo del Nuevo Régimen.

  1. Comenta por qué otros historiadores (la historiografía anglosajona, principalmente) retrasan el comienzo de la Edad Contemporánea a épocas posteriores a la Revolución Francesa.

Otros historiadores  retrasan el comienzo de la Edad Contemporánea a épocas posteriores a la Revolución Francesa. Estos historiadores creen que la Revolución Francesa sólo dejó secuelas, a partir de las cuales fue evolucionando la sociedad, se fueron descubriendo nuevos inventos, como la electricidad, el teléfono, etc. En concreto, creen que la Edad Contemporánea comienza tras la Primera Guerra Mundial, y todo lo anterior a esto lo consideran Edad Moderna. Se basan en que con el tiempo tras la Revolución Francesa, poco a poco se desarrolló esta nueva Era, y consideran de gran importancia el hecho de la Revolución Francesa, pero no creen que ese sea realmente el motivo que dé comienzo a la Edad Contemporánea.

  1. ¿Cuál es tu opinión? ¿Te inclinas por alguna de las dos?

Personalmente, yo me inclinaría porque realmente la Edad Contemporánea comienza tras la Revolución Francesa. Ya que se produjeron unos cambios notables. No sólo en la forma de pensar de la gente, sino también en los nuevos descubrimientos, por ejemplo la guillotina.
Pienso así ya que aunque historiadores como Barraclogh crean que tenga comienzo más recientemente con la invención del teléfono, la electricidad, los transportes, etc. En realidad esto sólo ha sido a raíz de los cambios producidos en la Revolución Francesa.
Hemos ido avanzando poco a poco, pero claro está, que una nueva Era no va a empezar con grandes diferencias a la anterior, puesto que los cambios son progresivos.
En conclusión, yo pienso que empieza con la Revolución Francesa, con todo lo que supuso, con sus cambios respecto a la organización social y a la forma de pensar, y poco a poco se fueron introduciendo avances tecnológicos que ayudaron al desarrollo de esta nueva Era, y al progreso de la humanidad.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Itinerario por la Zaragoza de la Ilustración (rectificado)

A comienzos del siglo XVIII, Aragón estaba pasando por un momento de ruina económica y humana. Esto se debía a que la industria había desaparecido, no había acceso a la educación, el campo estaba mal cultivado y el comercio estaba menguando.
La población de la Ilustración se dedicaba fundamentalmente a la agricultura y a la industria. En la agricultura hubo un gran progreso, debido a la difusión de nuevos cultivos, a las mejoras en las técnicas y a la repoblación de algunas zonas que estaban prácticamente desiertas. En aquellos años tenían una mentalidad antilaboral, creían que los trabajos manuales eran deshonrosos, pero esto cambia a partir del siglo XVIII, se empieza a valorar de la misma manera el trabajo manual que el resto de trabajos, hay mejoras en las técnicas y en la formación de los trabajadores.
Aquí tenemos un plano de Zaragoza en el siglo XVIII, en él podemos observar además del reducido tamaño de Zaragoza, el límite de la ciudad marcado por el canal imperial por una parte y la centralización de la población, ya que los campos estaban separados por el Canal, para aprovechar el agua de éste como sistema de regadío.
La población ya no está separada en estamentos como en épocas anteriores. Esto es debido a las reformas establecidas por la dinastía de los Borbones. Éstos establecen el pensamiento ilustrado, por lo que ya no hay un grupo de privilegiados y critican la organización social en forma de estamentos. Además en esta época se fomentó la educación pública a través de escuelas primarias y profesionales.

La visita comienza en el Canal Imperial de Aragón, puesto que como he explicado antes, fue una gran creación para “La Ilustración”. Es una de las obras hidráulicas más importantes de Europa, se hizo para utilizarlo como sistema de regadío o también, para la navegación.
La historia del Canal Imperial de Aragón, se remonta a los tiempos de Fernando el Católico, cuando él concedió el permiso para que se creara y a raíz de ahí, se iniciaron las recogidas de aguas en El Bocal de Fontellas. Por motivos económicos, estas obras fueron paralizadas, hasta el siglo XVIII. En el año 1757, Conde de Aranda, ordenó que se continuara con la obra.
El 5 de mayo de 1772, Ramón Pignatelli fue nombrado protector del Canal, ya que las obras duraron muchos años, cuando este murió el Conde de Sástago, se convirtió en su sucesor. Pero aun con estos dos encargados, no llegó a su destino el canal, ya que en realidad, sólo se llevó a cabo una parte del proyecto.
Para hacer navegable el Canal, tuvieron que construir las famosas esclusas de Casablanca, que permitían salvar los desniveles. Sólo se construyeron tres grupos de esclusas, a pesar de la larga longitud del Canal.

Trasladándonos a Vía Ibérica, observamos la Fuente de los Incrédulos. Esta fuente la mandó construir Ramón Pignatelli en 1789, en honor a todas esas personas que creían que no sería posible la navegación del Canal.

Seguidamente, vamos a la calle Vía de San Fernando, dónde se encuentra la iglesia de San Fernando de Torrero, un claro ejemplo de arte neoclásico. Se construyó como parroquia para aquellas familias que habían trabajado en la construcción del Canal Imperial. Sirvió como cuartel a las tropas francesas en la Guerra de la Independencia. Fue en esta guerra cuando, los lienzos, hechos por Goya hacia 1800, que decoraban el altar, desaparecieron. Ahora se encuentran en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid.

Continuamos yendo al Parque Pignatelli, este parque fue creado en homenaje a Ramón Pignatelli, y donde alberga su estatua. El monumento de Pignatelli fue realizado a mediados del siglo XIX, por el escultor Antonio Palao, y el parque fue construido a principios del siglo XX. El monumento se hizo, para conmemorar el 150 aniversario de la construcción del Canal Imperial.

De aquí nos trasladamos al centro de la ciudad, concretamente, a la plaza Aragón, que surgió como consecuencia del Paseo Independencia, que fue construido a principios del siglo XIX. Además, al sur de éste, tras la puerta de Santa Engracia, se colocó una glorieta entorno a la estatua de Ramón Pignatelli (la actual estatua que se encuentra en el parque Pignatelli). Posteriormente, en el centro de esta plaza, se colocó un nuevo monumento, en homenaje al Justicia de Aragón, el cual, le dio nombre a la plaza.

Seguiremos a partir de aquí hacía el Paseo Pamplona, donde se encuentra la Puerta del Carmen, construida en 1789 por Agustín Sanz. Era una de las doce entradas a la ciudad. Ha sido testigo de muchos acontecimientos, entre ellos cabe destacar la guerra de los sitios y la Primera Guerra Carlista.

Ahora nos trasladamos a Conde de Aranda. Pedro Pablo Abarca de Bolea, Conde de Aranda, fue un militar y estadista español. Tras el Motín de Esquilache, Carlos III lo llamó a Madrid para nombrarlo gobernador del consejo de Castilla. Este cargo, le otorgó la responsabilidad de finalizar la expulsión de los jesuitas. Instauró una política reformista, que se basaba en la ilustración. Posteriormente también fue nombrado secretario de Estado interino. A los pocos meses fue destituido y sustituido por Godoy, que le declaró la guerra a Gran Bretaña aliándose con Francia y mandó arrestar a Aranda.
Antiguamente esta era una calle muy transitada e importante, por lo que se decidió darle el nombre de éste, para conmemorar toda la influencia que tuvo Conde de Aranda sobre España.
Aquí acabamos nuestra visita por la Zaragoza de la Ilustración, espero que os haya gustado esta visita en la que hemos aprendido sobre el homenaje a personajes legendarios. ¡Hasta pronto!

lunes, 8 de noviembre de 2010

Comentario de una secuencia de la película "Vatel"

Vatel es una película que viene a reflejar la forma de vida y costumbres propias del Antiguo Régimen. Perfectamente, podemos apreciar la gran riqueza de la que disponía la realeza, así como de los grandes espectáculos a los que acostumbraban a asistir, exigiendo la perfección en éstos para no llegar a cualquier tipo de conflicto.
Luis XIV, es más conocido como “el Rey Sol”, ya que su reinado era como un sistema solar, él era el Sol y todo lo demás giraba a su alrededor. Era el máximo representante del absolutismo monárquico, ya que ejercía su autoridad sobre todas las decisiones tomadas en el reino.
Además de Luis XIV, cabe destacar la figura de Vatel como principal protagonista de la película. Vatel, nacido en Suecia en el año 1631, fue hijo de un techador. Sin querer seguir los pasos de su padre, decidió trabajar en la cocina que era lo que realmente le motivaba. Otro personaje destacable, es Fouquet, detallista francés y descendiente de una familia que hizo fortuna gracias al comercio textil.
Como podemos ver, en el antiguo régimen los hábitos de vida eran muy diferentes a los actuales. Una de las diferencias más destacadas es la forma de gobierno, antiguamente, la existencia de una monarquía absoluta producía que, la toma de las decisiones fuera a criterio del rey, un poder concedido por derecho divino. Por el contrario, en la actualidad, al existir un gobierno democrático, los ciudadanos a través de sus votos toman las decisiones y no el rey.
En lo que se refiere a la economía agraria, antiguamente, gran parte de la población vivían de la agricultura y/o ganadería mientras que ahora sólo una minoría vive de este negocio, además, el comercio existía a largas distancias, pero no cobraba tanta importancia como hoy en día.